Semana del orgullo LGBT+, Te interesa

VAMOS LXS PUTXS, VAMOS LAS PIBAS

Hoy celebramos el día del orgullo LGBT. Hace algunos años día del orgullo gay, hoy nombrado con mayor grado de corrección política, día del orgullo LGBTIQ+. Y todas esas iniciales que insisten en cuestionar el binarismo heteronormal patriarcal que tantas vidas se ha cobrado, no sólo en sentido figurado, sino en su más cruel literalidad. Hoy creemos una buena oportunidad de refrescar la memoria con esta nota que si bien se escribiera con motivo de la 27° Marcha del orgullo en noviembre del año pasado sigue en vigencia.

Es necesario inscribir este hecho en algunos contextos generales, ambiguos, contradictorios, angustiantes, esperanzadores, diversxs. Por un lado la marcha cumple 27 años el mismo año en el que el feminismo obtuvo uno de sus triunfos más significativos: la media sanción a la ley de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) con la consecuente despenalización social que produjo el que fue uno de los debates más importantes de nuestra democracia. Empoderamiento puro y duro. Y el empoderamiento se festeja. Siempre. Este hecho, oxigenador como pocos, produjo  la muy esperable reacción conservadora que, a fuerza de mentiras, golpes bajos y mucha magia pretende, ya que estamos, atrasar 100 años. Como en Tucumán, donde la mitad del congreso estuvo a un tris de eliminar uno de los causales de aborto no punible, el de violación. Para que lo entiendas mejor: 29 de los 49 legisladores tucumanos le pusieron el gancho a una iniciativa que pretendía negar a las mujeres violadas el derecho al aborto. Otra que Offred y el Comandante Waterford (Referencia: The Handmaid`s Tale. No se la pierdan). O como la incomprensible y testaruda oposición a la ley 26.150, sancionada hace más de una década, que consagra el derecho de les niñes y adolescentes a recibir educación sexual integral con perspectiva de género (ESI), derecho que, hay que decirlo, es de les pibes, no de les padres, tan enojades que hasta exigen la derogación de la ley de identidad de género, cuyo único efecto sería hacerle la vida más miserable a las personas trans sin que reporte ningún beneficio, a menos que medie sadismo, a les reclamantes.

A nivel regional la realidad también se esmera en ser contradictoria: mientras que Uruguay consagran el derecho, nada menos que a la identidad, a sus conciudadanes trans; del otro lado del charco, aunque del mismo lado de la grieta, miles de argentines apostatamos en patota y exigimos la separación de la iglesia del estado. Al mismo tiempo, Brasil, disputándonos el título de fachopolis, elige como presidente a un ex militar defensor de la dictadura, homofóbico, transfóbico, racista y misógino. Y ahí es donde se ve más nítidamente la confluencia entre el feminismo y los movimientos LGBTIQ+. Son mayormente, aunque no exclusivamente, lxs putxs y las pibas les que gritan “elle nao”. Es reconocimiento conjunto del rol de oprimides por ese patriarcado asesino que representa tan bien Jair Bolsonaro (El tipo prefiere un hije muerto a putx y cree que el ser “violables” es un privilegio que ostentan algunas mujeres; y no lo estoy suponiendo ni leyendo entre líneas. Googlen sino).

Esta confluencia feminismo-LGBTIQ+ aparece con potencia también en las consignas de la marcha, particularmente en las dos primeras: “Basta de genocidio trans-travesti” y “Aborto legal, seguro y gratuito para personas con capacidad de gestar y producción pública de misoprostol y mifepristona”. Hasta no hace tanto las mujeres trans no participaban del Encuentro Nacional de Mujeres. Hoy lo hacen en pie de igualdad, lo cual sugiere que la tensión inicial entre mujeres cisgénero y transgénero fue mutando hacia una relación de cooperación. El click: ni una menos, vivas nos queremos. La segunda consigna reivindica el derecho de les gestantes a elegir como y cuando maternar, pero tambien la resistencia a la normalización de los cuerpxs y el deseo, y la biologizacion de nuestras identidades. Porque la sexualidad humana no tiene nada de natural y si todo de cultural.

Por motivos parecidos exigimos la libertad de Milagros Sala, presa por negra, por india, por mujer y por haberse metido en política, terreno de los machos cis blancos.

Porque nosotres, lxs pobres, lxs negrxs, lxs inmigrantes, las travas, lxs trabajadores, lxs putxs y las pibas, nos rebelamos ante marginalidad que nos quieren imponer ellos, marchamos. Y marchamos orgulloses; porque orgullo es reconocerse disidente en un sistema que  te puede cobrar con la vida tamaña osadía. Por eso, vamos lxs putxs, vamos las pibas.

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