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Un negro de M

La construcción colectiva que necesariamente debe ser revisada. Qué significa, qué dice y qué no dice en todo esto de andar hablando. Y si, no queda otra, vamos a tener que hablar de sentido común. Sentido que, al parecer de quien escribe, se erige como el peor de los sentidos, ya que carece de toda crítica, eso es el tan citado sentido común. la negación de la crítica.

La idea de negro de mierda no se limita a un determinado poder adquisitivo de quien lo dice, esta construcción atraviesa a todas las posiciones económicas y va casi siempre acompañado de una aclaración que pretende decir: – «no es de racista».

Más allá de quien lo diga, es válido preguntarse qué rol juega esta construcción en nuestro día a día.

¿Qué es un negro de mierda?

Seguramente sean múltiples las respuestas tanto de quienes convalidan esa idea como de las y los que están en la otra vereda. Después están las y los del medio, tibios, en quienes no nos vamos a detener en estas líneas.

El negro de mierda ocupa un lugar bien definido en nuestra sociedad. Es el que, fundamentalmente se merece lo que le sucede. Porque lo que subyace o bien, una de las cosas que subyacen a la idea del negro de mierda es el merecimiento, el mérito. El negro de mierda tiene lo que se merece, una vida de mierda, donde pasan cosas de ese estilo. El negro de mierda en sus primeros pasos por este mundo vive en la hostilidad misma y sí, está bien, si es un negrito. Se merece que su mamá lo destrate, que le falte olla e higiene, que la maestra lo trate distinto. Todo eso se merece y cuando crezca también se va a merecer no ocupar los mismos espacios que vos. Porque vos no sos un negro de mierda, decirlo te excluye de ese grupo. Desde la vestimenta, pasando por el uso del lenguaje, hasta los lugares que habita definen al negro de mierda. Es el lugar que ocupa o bien el que muchos pretenden que ocupe, lo que lo define.

Si el negro de mierda vive de changas está bien, ese es el lugar que muchos pretenden que ocupe. Ahora bien, si ese negro de mierda se pudo comprar un auto se lo observa desde el resentimiento y la incomprensión. Se ve que tener en términos de capital, no es parte de sus posibilidades inherentes, eso está fuera de lo que se merece.

¿Y YO?…

Existe un sector de la sociedad que se cree merecedor de establecer las reglas del juego, de decir que es lo correcto y consecuentemente, que no lo es. Quien promulga el negro de mierda esta convencido/a que es quien construye la norma, pone las reglas. Ese es un punto fundamental para subirse al podio y rezar el negro de mierda. Está más que claro que no son ellos los que plantan esas definiciones, son otros, ni siquiera los conocen, o si, creen conocerlos, precisamente quieren ser como ellos. Ser como ellos es una gran forma de no ser como uno es, capaz por temor a estar mucho más cerca de lo que pensaban de ese negro de mierda o bien, ser uno de ellos.

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