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Mala leche

En el último tiempo los precios de la leche han aumentado y, en consecuencia, la calidad nutricional en nuestro país ha bajado, y mucho. Las  primeras marcas son inalcanzables y aquellos que están en el Programa Precios Cuidados, no se encuentran  en las góndolas.

Fundación Soberanía Sanitaria lanzó en marzo pasado un informe sobre el notable descenso del consumo de leche en los últimos años en nuestro país. Además, como agravante, las grandes cadenas han restringido la compra de las leches más económicas y de 2° marca.

En este contexto es que surgieron productos “lácteos a base de leche”, los cuales tienen un valor nutricional muchísimo menor.

Hoy, según la FAO, la seguridad alimentaria se alcanza cuando las personas tienen acceso permanente a alimentos seguros, nutritivos y en cantidades suficientes. En Argentina, a pesar de esta disponibilidad, el acceso es inequitativo.

Nuestro país tiene 1,7 millones de personas subalimentadas mientras que 3,8 millones padecen inseguridad alimentaria  grave.

Hoy día, es fundamental garantizar la seguridad alimentaria.

La crisis que está atravesando el país castiga, como siempre, a los sectores más humildes.

La inflación descontrolado ha afectado de sobremanera el precios de los alimentos, reduciendo la calidad y cantidad del poder adquisitivo. Aquí es donde entra la leche, la cual aumentó un 37,8% en 2018 y bajó las ventas un 10,8%. Al descenso de ventas, lo acompañó el cierre de 600 tambos.

Por ello, sumado a esto y a la nula intervención estatal del gobierno de Cambiemos para garantizar el acceso a un alimento de primera necesidad como es la leche, las grandes empresas priorizan la exportación y dejan de fabricar 2° marcas, generándose incluso restricciones para su adquisición, intimando a llevar solo una unidad por familia.

El informe resalta que, en relación al consumo, el nivel socioeconómico más bajo (otra vez) es el que más disminuye su consumo (35%).

Según el ex Ministerio de Salud, en el año 2015, la leche así como también el yogur y el queso, es un componente esencial en la dieta en Argentina. No así los alimentos a base de leche, cuyo valor nutricional es notablemente bajo. Es decir, son más baratos, porque nutren menos.

Finalmente, el informe plantea que en un contexto de crisis como este, es menester prestarle atención a los crecientes niveles de desnutrición que a su vez, son la causa del 50% de las muertes infantiles. Desnutrición que viene en forma de obesidad, de retrasos en el desarrollo (con consecuencias terribles si tiene lugar en los primeros años de vida) y condensa uno de los principales problemas de salud pública.

Esta desnutrición es el fiel reflejo de la inequidad y la desigualdad, dada por una crisis sin precedentes que impacta directamente en el consumo y a obliga a optar por opciones inviables nutricionalmente.

Resulta urgente la reorientación del modelo socioeconómico porque, como decía Ramón Carrillo:

“Los problemas de la medicina, como rama del Estado, no podrán ser resueltos si la política sanitaria no está respaldada por una política social.”

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