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Intereses detrás de la noticia

Que los medios hegemónicos son formadores de opinión no es ninguna novedad pero darse cuenta cuánto nos insultan a diario se torna complicado. En un momento donde un amplio sector de nuestra cultura ejerce una sola función: la de confundir las cosas, aparece un ejemplo latente y obsceno de la manipulación de la información.

El 2 febrero de este año Clarín Web publicó una nota de opinión titulada “La decencia de los que buscan entre la basura” que en medio del escándalo producido por el editorial de La Nación del día anterior, parece que pasó desapercibida. Sin embargo, no deja de ser otra muestra obsecuente de desprecio a la humanidad de cada persona y con un esfuerzo de memoria y discriminación, un ejemplo del manoseo “informativo”.

Para los fines de esta nota evitaremos la crítica al contenido concreto de la publicación. Sin embargo debemos de rescatar el sentido de la misma; a entender de este comunicador, la romantización de la pobreza Argentina y la defensa implícita de un proyecto de gobierno que produce tales hechos (que la población busque comida en la basura).

Tendremos que sumar un elemento más para el camino propuesto, incorporaremos de archivo, una nota de Clarín Web del 9 de marzo del 2017 titulada: “Comer de la basura, el drama del hambre en Venezuela”. A primer impacto, es obvio por donde viene la mano. Con tomar en cuenta los titulares, ya podemos notar una doble vara: en primer lugar, comer de la basura es una virtud en un lugar y un desastre en otro.

Al adentrarnos aún más en la discriminación, la nota del 2 de febrero de este año se encuentra en una subsección que se titula “Pasiones Argentinas”, y la publicación del 2017 “El régimen de Nicolás Maduro”. ¡O sorpresa! En nuestro país es una pasión nacional, en venezuela una consecuencia del régimen de turno comer de la basura. Así es que si seguimos ahondando en ambas notas notaremos la alevosía manifiesta en cumplir un rol concreto: formar opinión a las masas distraídas.

Habiendo expresado lo anterior no creo que sea necesario agregar elementos a la cuestión, simplemente realizar una invitación, a usted lector/a, que no es más que ojear ambas publicaciones (dejo los links en el final). Seguramente notarán lo que omitimos.

Por último mencionar que el pensamiento no debe perder su estímulo esencial: los deseos e intereses de la persona que piensa; porque en su lugar surge, por el contrario, una máquina registradora de «hechos».

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