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Estudiar en el país del recorte (en primera persona)

La educación primaria, secundaria, terciaria y superior en nuestro querido país es PÚBLICA, pero no así gratuita. Para llegar a las aulas tenemos que tomar colectivos, trenes y subtes cada vez más caros. Pasamos muchas horas de acá para allá en las instituciones educativas, muchas de las cuales no cuentan con menú estudiantil lo que hace que comer sea un problema económico más (la mayoría de les estudiantes vivimos con tuppers en nuestras mochilas como estilo de vida).

Gran parte de nuestra formación académica se basa en la lectura del contenido de las distintas asignaturas que cursamos, lo que implica comprar libros, fotocopias, apuntes, resúmenes, entre otras formas materiales en las que se encuentran estos contenidos que pretendemos incorporar. Hoy en día contamos con la gloriosa herramienta del pdf, pero no todes tienen acceso a una computadora en sus casas (y la mayoría preferimos leer en papel para que no nos queden los ojos como huevos fritos). En algunas carreras no predomina el texto, pero tienen un gran presupuesto semanal, mensual y anual en materiales.

El tiempo que le dedicamos a nuestra formación implica tener menos tiempo para trabajar, a veces eso se puede subsanar. Otras veces no. Si la carrera que estudias no está en tu ciudad, tenés que sumar al presupuesto el alquiler de un departamento, las compras de alimentos y productos para el hogar, el pago de todos los servicios, entre otras cosas. Seguramente hay un montón de situaciones que demandan un esfuerzo económico para les estudiantes en el día a día.

¿Cuál es el rol del Estado? Garantizar que la educación sea para todes, no sólo para aquelles que pueden no trabajar y sólo dedicarse a estudiar, no sólo para aquelles que cuentan con apoyo económico familiar, no sólo para aquelles que pueden pagar el bondi todos los días, no sólo para aquelles que tienen para las fotocopias, para todes.

¿Qué ayuda nos da el Estado? Una de las principales herramientas era la BECA PROGRESAR, que este año tuvo un 0% de aumento de la mano de una inflación de 47,6%. El proceso de inscripción a la beca a partir de este 2019 no sólo es más restringido (sólo hay un mes para inscribirse, antes se podía hacer en cualquier momento del año), sino que también es más complicado. Por suerte, la generación que puede solicitar la beca es íntima aliada de la tecnología; así y todo, yo, para inscribirme tuve que mirar un tutorial en YouTube. Un tutorial que tiene 46.789 vistas, lo cual indica que no soy una inoperante de la tecnología sino que claramente a más de una persona se le complicó. No sólo soy una persona insistente, sino que realmente necesito esa ayuda que te brinda la beca, pero obviamente otras personas ante tanta complejidad prefieren no tramitarla, he aquí el fin de los cambios.

No basta con que la educación sea gratuita. Para que sea pública, es necesario que vaya acompañada de políticas que faciliten el ingreso y egreso de les estudiantes de las instituciones educativas, de presupuestos educativos que permitan responder a las demandas de infraestructura y los salarios que se merecen nuestres docentes, de políticas en pos de la equidad que disminuyan las desigualdades sociales que se acrecientan cuando sólo algunes pueden acceder a la educación, y de políticas económicas que favorezcan al pueblo y no que lo ahoguen. Necesitamos de un Estado presente: del lado de les estudiantes, docentes e investigadores.

El actual gobierno hace un tiempo se lució con su análisis sincericida: «…todos sabemos que nadie que nace en la pobreza llega a la universidad». Pero muches recordamos que una vez, tuvimos un gobierno que apostó a la educación del pueblo, que construyó Universidades y que conectó igualdades.

 

Por Vera Lechuga, estudiante de tercer año de Nutrición en la
Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA).
Para El Torrente Fmed.

Foto: Redacción Rosario

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