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Esa mujer

Todos los personajes históricos merecen distintas visiones y ahí radica su riqueza. Eva Perón, o para muchos y muchas: Evita,  fue una de las personajes más controversiales, o lo sigue siendo. La que se dejó amar y odiar con la misma intensidad, que supo hacerse historia, y aquí, la fascinación que permite tantas lecturas. En una Argentina de los años 40, como dijo su modisto, Paco Jamandreu- Señora, en esta argentina de hoy ser puto, ser pobre y ser Eva Perón es lo mismo, es ser un marginado y un condenado”-

Pensemos en ella, pero de dónde venía ella. La bastarda, en esa época era un modo de ser en la sociedad. Era hija ilegítima y su concepto es “no venir de ningún lado, no tiene linaje, no está legitimada, no tiene padre” digamos que el bastardo NO ES. Y es por eso que ella al no ser nada es quien se construye, quien traza y elige con su lucha. No por nada sus preferidos terminan siendo, los bastardos sociales, los negritos o mejor dicho sus gracitas como ella los llamaba para ser esos aliados que llevarían a la oligarquía argentina a odiarlos, a los pobres y a Eva Duerte de Perón.

Pero 100 años después estamos hablando de Evita. De movida no ocupó cargos electivos, nunca se la pudo votar, no ocupó cargo en el Estado sino que toda su obra fue a través de “La fundación Evita”.  Una mujer que da un giro entrañable, respecto a la condición femenina. Por primera vez una mujer participa en una campaña, la de su marido Juan Perón, ella daba discursos incluso hablaba sobre el voto femenino, lucha que llevaba más de 70 años en el país y se logró concretar al calor de su militancia. La primera aclamada por el pueblo para que ocupe el cargo de Vicepresidenta, recordemos el día de su renunciamiento, cuando la CGT organiza un acto y en ese balcón, en el actual  Ministerio de desarrollo social ese día que renuncia a los honores y no a la lucha, y las masas entristecidas le pedían que no lo haga. Hay muchas características que llevarían a la historia a esa mujer, ese día se podría decir que estaban dadas, el ascenso de lo plebeyo y una mujer, eran dos características imposibles de soportar para los dueños del poder real de ese entonces.

En una Argentina del siglo XXI, en un contexto social- económico donde todo nos atropella para dejarnos balbuceando a fin de mes, donde intentan instalar eso de la “pobreza digna”, o que el mismísimo Macri alude que, no tendrán para comer pero tienen asfalto (dudosa afirmación). Pareciera que es lo que nos toca; pienso que Evita estaría furiosa por los niños y los viejos que tanto amparo, que son las primeras líneas en caer, descontando que a los viejos los quieren jubilar más viejos porque se gastaron las guita y a los pibes los quieren meter preso más pibes. Sin dudas el panorama no le gustaría a aquella abanderada de los humildes.

Mi padre recibió su primer juguete, apenas gateaba, y su madre, mi abuela su heladera Siam, allí por el olvidado Misiones. Como no tener un cuadro de Eva en la sala, incluso más grande que el de mi papá y mis tíos. Como no votar al Peronismo en los 90´aunque venda y regale todo el patrimonio nacional. ¿De qué barrio viniste que Perón no te regalo un pan dulce? A nosotros nos tocó que nos pusieran la Universidad gratuita y a menos de diez minutos, que nos den esas pc que los viejos no podían comprar, que nos den más derechos, que hablen de Derechos Humanos.

Millones de personas, como mi abuela, mi padre y mis tíos se apropiaron de ella para que las generaciones que habitamos este país, desde entonces no la olviden. La última vez que hable con mi abuela de esa mujer, fue cuando le mostré en mi celular el fondo de pantalla con la cara de evita y los dedos en «V», en su asombro y asustada me pregunto como la puse ahí, de donde le saque esa foto. La pertenencia en el imaginario social argentino, su condición de símbolo irreductible, es un misterio que se ha estudiado por un montón de universitarios de aquí y de allá.

Pero evita sigue despertando pasiones, de las dos, como siempre. Será que recordarla por tantos medios de comunicación y tantas personas este centenario de su vida, corresponde con aquel «volveré y seré millones»

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