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El NIETO 130 Y UNA BÚSQUEDA QUE NO ACABA

“Para nosotros es el premio más merecido que tiene nuestro país, una lucha que da resultados positivos como es el encuentro del nieto 130”, celebró con algarabía la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, junto al nuevo nieto recuperado, Javier Matías Darroux Mijalchuk, hijo de Elena Mijalchuk y Juan Manuel Darroux, ambos desaparecidos en diciembre de 1977.

A su lado el joven contó que decidió participar de la conferencia de anuncio “para contar su lucha, para que la sociedad conozca su caso y tal vez así tener información sobre sus padres y hermano”, que aún no fue recuperado.

Sin saber que era el hijo de Elena Mijalchuk y Juan Manuel Darroux, un joven se acercó a la filial de Abuelas de la provincia de Córdoba. Sabía que era adoptado. En su expediente decía que el 27 de diciembre de 1977 había sido encontrado por una mujer que caminaba por la calle, en la intersección de Ramallo y Grecia, a tres cuadras de la ESMA, y cerca de donde esa misma madrugada Elena había sido vista con su bebé por última vez. El niño fue dado en adopción en Buenos Aires y en 1999 se mudó a Córdoba, donde comenzó su búsqueda.

Javier Matías Darroux Mijalchuk desapareció cuando tenía cuatro meses. Una carta le había dado esperanzas a Elena Mijalchuk, su mamá, de conseguir un dato sobre su marido, Juan Manuel Darroux, que había sido secuestrado unos días antes. Por eso fue al lugar indicado: la calle Pampa, entre Lugones y Figeroa Alcorta. Llevó a su hijo. Y su familia no supo nada más de ellos. El bebé fue encontrado en la calle por una mujer y luego adoptado. Javier Matías sabe ahora que él era aquel bebé, sabe el nombre de sus padres y pudo conocer a su familia, pero aun tiene muchos huecos que quiere llenar.

Él mismo inició una búsqueda: la de la historia de sus padres y la de un posible hermano o hermana, porque su madre estaba embarazada. «Hoy las Abuelas le damos la bienvenida», dijo Estela Carlotto, sentada a su lado. Y entre aplausos: «Es un hermoso día». Javier Matías saludó, agradeció a todos los que contribuyeron con su identidad y en especial a su tío, que nunca dejó de buscarlo: «Es difícil entender lo que él vivió, la alegría siempre es parcial, porque el hecho de encontrarme significa que nunca va a ver a su hermana».

 

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