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Dos semanas, una miseria

La asunción de Jair Bolsonaro, admirador de la última dictadura brasileña que culminó en 1985, al poder ejecutivo del vecino país marca el más profundo retroceso en un país de América del Sur en este jóven milenio. En sus primeros días el ex capitán del ejército Bolsonaro arremetió contra todos, minorías, empleados públicos, disidentes y mujeres.

Cuando se conocieron los nuevos miembros de su gobierno ya se dejaba notar la profunda reforma socio-cultural del nuevo orden en la capital carioca que vendría. 7 de sus  22 ministerios están a cargo de militares, dos son las únicas carteras comandadas por mujeres.

En su discurso de asunción el mandatario afirmó que viene a “valorizar la familia, la tradición judeo-cristiana” y “poner fin a la ideología de género”. También indicó que su gabinete “es un equipo técnico sin tendencia política”, aunque los nuevos altos funcionarios del quinto país de mayor tamaño del globo son profundamente conservadores y ultraderechistas.

En su segundo día al frente del Ejecutivo Bolsonaro transformó el Ministerio de Derechos Humanos en  Ministerio de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos y puso al frente a Damares Alves ferviente pastora evangélica, militante anti interrupción legal del embarazo y contraria a la educación sexual, quien tomó posesión de su cargo, rodeada de fanáticos que gritaban “Aleluya” y “Gloria a dios”, y destacó que en su gestión “no habrá adoctrinamiento ideológico. Las niñas serán princesas y los niños, príncipes. Nadie va a impedirnos que llamemos a las niñas princesas y a los niños príncipes. Vamos a acabar con el abuso del adoctrinamiento ideológico». Tiempo después de asumir el cargo se filtró un video en el que se la ve, a la ministra que tampoco cree en la teoría de la evolución, proclamar sonriente entre saltos  «¡Atención, atención! Es una nueva era en Brasil: niño viste de azul y niña viste de rosa».

Los grupos disidentes se vieron afectados fuertemente es que el actual presidente brasileño eliminó a los colectivos LGBTI+ de las políticas de derechos humanos y mediante el decreto 870 además, cerró las secretarías de diversidad, inclusión y alfabetización del ministerio de Educación.

Bolsonaro no ha tenido reparo en atacar las reservas de las poblaciones originarias mediante la firma de un decreto le concedió al Ministerio de Agricultura el poder para delimitar las tierras indígenas y de afrodescendientes, y libera la producción agrícola en esas zonas hasta ahora protegidas. La cartera de agricultura está hoy al mando de Tereza Cristina Da Costa Dias, hacendada que coordinadora de la bancada de los propietarios rurales en el Congreso quien utilizó su discurso inaugural e hizo lobby de la industria agraria descalificando a quienes la acusan de crecer a costa del medio ambiente y de los derechos de indígenas y afrodescendientes.

En materia económica el panorama es menos alentador aún, en su primer día al frente del gobierno firmó un decreto que recortó el Salario Mínimo proyectado para 2019, dejando sin validez incluso el monto ya acordado en el presupuesto 2019. De los $1061 reales proyectados y aprobados por el congreso brasileño, Bolsonaro lo llevó a $998 reales. Paulo Guedes es el nuevo ministro de Economía, un conservador que promete una política económica de corte neoliberal con reducción del gasto social. Se espera que en febrero, mes en el que el parlamento brasileño vuelva a funcionar, se presente la nueva ley de privatización de las jubilaciones y pensiones. Además se anunció que preparan una lista de empresas estatales que comenzarán a vender en el próximo semestre.

La semana anterior comenzó la persecución política de funcionarios considerados socialistas, se anunció una “limpieza ideológica” y se anunciaron los primeros 300 despidos.

En materia de seguridad el mandatario firmó en el día de hoy un decreto que facilita la tenencia de armas de fuego e incita a la población a armarse, además en campaña aseguró que daría protección jurídica a los policías que torturen, hieran o maten a presuntos delincuentes en la «guerra» contra el narcotráfico. Como siempre no es de sorprenderse para aquellos que vienen siguiendo su carrera fascista, es que no hace mucho declaró que «Hay que dar seis horas para que los delincuentes se entreguen, si no, se ametralla el barrio pobre desde el aire».

Fueron dos semanas de la asunción de Jair Bolsonaro, excapitán del ejército, ultraderechista, conservador, misógino, homofóbico y podría seguir… lo importante, a entender de este humilde comunicador, que nos debe servir como análisis y elemento a tener en cuenta a la hora de tomar decisiones, es tener en cuenta que con los más de 11 millones de ciudadanos brasileños que decidieron votar en blanco o anular su voto en el balotaje esto se podría haber evitado.

En un año electoral en nuestro país y con los peligros de profundizar un camino antipatriótico y de miseria para las mayorías, debemos tomar posición y jugarnos de verdad para salvar nuestra querida Argentina.

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