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Mejor hablar de ciertas cosas

Desde su sanción a través de Ley Nacional Nº 26.150 en octubre de 2006, y sus intentos de implementación en las escuelas públicas (en su mayoría) desde el año 2007, el Programa de Educación Sexual Integral que suponía llegaba a despejar mitos y dudas e incluir a lxs jóvenes en cuidados de Salud Sexual, ha generado cierta controversia entre un sector conservador de la sociedad que se opone a que este tipo de temas se desarrolle en un contexto escolar.

Lo cierto es que, si vamos directamente a los datos, detrás de la desnutrición que ocupa el 1º puesto, las relaciones sexuales sin ningún tipo de protección ocupan el segundo lugar en el ranking de factores de riesgo de enfermedad, discapacidad y/o muerte en países subdesarrollados o periféricos. Tristemente, Argentina se halla dentro de este grupo.

En nuestro país 1 de cada 5 embarazos es adolescente, de los cuales el 60% de ellos manifestó que no fue buscado y el 70% que no usó métodos anticonceptivos. La importancia de la ESI toma muchísimo más valor al saber que el promedio de inicio de vida sexual es alrededor de los 15 años para ambos sexos, lo que nos dice que perfectamente podría entonces abordarse el tema desde las Escuelas Secundarias.

En síntesis, la ESI es fundamental en los establecimientos educativos, pues es una herramienta muy importante en cuanto a información e inclusión, ya que para muchxs es el único medio de saber y conocer, por ejemplo, cuál es el método de anticoncepción más conveniente para sí y para sus cuerpos, cuáles son los peligros que trae consigo no cuidarse, qué hacer en situaciones de emergencia, etcétera. Sin quedarnos solo en el factor biológico, cultural y socialmente la Educación Sexual nos abre las puertas de la tolerancia hacia los géneros históricamente oprimidos y discriminados que hoy, sus derechos están cada día más presentes en nuestro país. Eso también va de la mano con la ESI.

¿Cuál es su situación en el país?

Desde su sanción, la ESI nunca pudo desarrollar todo su potencial ni fue dictada de manera eficiente. Los datos dicen que 2 de cada 10 jóvenes reciben la información necesaria, y para peor, los números varían mucho a medida que nos alejamos de las provincias centrales del país.

Desde 2012 a 2015 se realizaron capacitaciones docentes a lo largo y ancho del país que significaron un gran avance en materia de esta Ley, pero, desde ese año hasta la fecha, la implementación de la ESI en cuanto a calidad y cantidad no ha hecho más que descender sus números.

El futuro de la ESI

El futuro de la ESI es incierto, por no decir desolador. Esto toma mayor fuerza si nos guiamos por un gobierno que para el próximo año tiene media sanción de un presupuesto en el cual la educación recibirá un aumento del 13,7%, que frente a un escenario de inflación que se acercará bastante al 40%, no significará otra cosa que un recorte y ajuste brutal de casi 20%.

Si juntamos los últimos dos años, se nos forma una cifra total de 30% de recorte a la Educación.

La situación es grave y la ESI, como así tampoco ningún establecimiento educativo,sea cual sea el nivel, puede mantenerse con tales recortes a un presupuesto que ya de por sí, se queda corto.

Se aproxima un año crucial para el futuro de nuestro país, un año de elecciones que nos permitirá volver a elegir que tipo de modelo queremos para la Argentina. La ESI, como todo, depende también de eso.

 

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