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El Molinari

Nos toca visitar uno de los barrios de nuestra ciudad, esos que son conocidos por los medios locales siempre por las carencias más que por sus logros. Llegamos al barrio con todo lo que somos, pibxs de clase media con prejuicios y estructuras heredadas y bien aprendidas en todos estos años sobre ser y pertenecer a un barrio, los que no son del centro. Cómo no de-construirse en la constante de nuestra realidad, si cada día volvemos a pisar el palito de la historia repetida de nuestro país.

Vamos por calle Del Valle, llegamos a la terminal y salimos por la rotonda, justo frente a la estación de servicio rosada giramos para ingresar por calle Landa. Bruscamente el panorama cambia, el ripio se hace presente y pocas son las señales e indicaciones ¿Donde doblamos? me pregunta mi acompañante, respondo: “en la esquina de cuatro casas, la despensa y la parada de colectivo”, “clarito”, remata. Sin ningún desacierto en la ruta encontramos la esquina y al hacer tres cuadras estábamos en  «la plasita» en calle Los Sauces. Mariano nos esperaba junto a un par de gurisitos y guirisitas, pelotas, y el sol que parece andar avisando que se viene el verano. Se acercan inmediatamente al encuentro, las caras son de alegría pero también, hay que decirlo, cierta desconfianza. Sensaciones que no nos resulta propia, tampoco tan ajena como para no comprenderla.

EL BARRIO Y LA ESCUELITA DE FÚTBOL

Mate por medio, nos cuentan que hace poco menos de dos meses que llevan adelante el proyecto de la escuelita de fútbol. “La idea es fomentar el deporte y sacar a los gurises y gurisas de los peligros de la drogadependencia que se han asentado en estos últimos meses”.Así lo cuenta Mariano Carballo de 24 años, uno de los responsables de la escuelita de fútbol y también miembro de la Comisión Vecinal.

Casi como expulsada salió mi primera pregunta ¿cómo es eso del aumento de la drogadependencia? -Desde la comisión podemos palparlo un poco más, en el cara a cara con los vecinos, ellos nos transmiten que están cansados de los robos y esos hechos se dan por muchos pibes que están en la vuelta de la droga y salen a robar para comprar más droga, no todos son gurises, hay muchos grandes también. El problema se ha profundizado sin dudas por el desastre económico, acá muchas familias se han quedado sin trabajo y no es ninguna revelación decir que las changas ya no alcanzan, si es que se consigue alguna- contestó Mariano.- Ante esto, muchos grandes salen a tratar de olvidar sus problemas en esa basura y otros chicos que ya no tienen la contención de la casa intentan imitar algunas conductas, después como toda adicción, una vez que sos dependiente queres más-concluyó bajando la mirada como si fuéramos a juzgarlos, en ese momento se suma a la charla Sebastián, responsable también de la escuelita.

En la plaza del barrio Molinari, debajo de un árbol, mientras el sol ilumina los arcos donde ya hay gurisitos y gurisitas detrás de la pelota, correteando de un lado a otro y cada tanto pispeando que hacen charlando esta gente ahí en la sombra al lado del playón deportivo. Lo cierto es que hay libertad de género en esta escuelita de fútbol, donde chicos y chicas juegan a la par. “es algo que nos reconocieron muchos padres, que no excluimos a las chicas, que le damos su lugar. Tratamos de que jueguen sin diferencia” asegura Sebastián.

Cerca de 280 familias son las que viven en el Molinari, más de sesenta los gurises y gurisas que se acercan a la escuelita y no son solo de acá, son del Guevara, del Cristo (ese que está en acceso sur de la ciudad).

No se limita solo al deporte, nosotros hacemos un acompañamiento a quienes vienen, complementamos el deporte con la merienda, sin hacer diferencia si vienen del barrio o de otros o la condición social con la que cargan. Estamos un poco limitados con el tema del espacio pero pronto se inaugurará el SUM (salón de usos múltiples) comunitario y sin dudas será una buena oportunidad para seguir potenciando el trabajo en el barrio. Queremos expandir las actividades y no solo quedarnos en el deporte, buscar para realizar clases de apoyo y algunas actividades culturales, sin duda esos son los objetivos” comenta Mariano.

DE-CONSTRUYENDO EL RELATO

A principio de noviembre los grandes medios de la ciudad y alguno provincial se hicieron eco del Molinari, dicho por Sebastián “siempre aparecemos relacionados a algo malo. Hace poco robaron en calle Jordán casi Irazusta y titularon [robo en la entrada del barrio molinari] le replicamos en facebook que lo arreglen, que no era la entrada del molinari. Sentimos que todo el tiempo nos señalan por cosas malas que pasan alrededor”. En esta ocasión, la de principio de noviembre, el barrio se volvió viral por un video donde se ve una pelea entre algunos hombres en la esquina de la plaza, al lado del transformador.

Mariano asegura que «desde mi lugar y desde la comisión vecinal nos molestó bastante porque la verdad es que se estigmatiza, se pone el video, el nombre del barrio y no se da derecho a réplica, nunca vinieron a levantar el trabajo que hacemos todos los días»

Más allá de que nosotros repudiamos enérgicamente el hecho, nadie habla de la drogadependencia que está calando fuerte en los barrios producto del empeoramiento económico de las familias y tampoco de lo que hacen los mismos vecinos y vecinas en los barrios por evitar que esto se agrave. Que quede claro,  no es tierra de nadie el barrio, no es tampoco una situación constante, hoy estamos acá, hace más de dos horas, no ha pasado nada, continua  Mariano. El Molinari tiene problemas como lo tienen cualquier lugar de la ciudad y no se relaciona con el poder adquisitivo de nadie. Desde nuestro lugar ponemos todo para que los chicos no se choquen con la realidad de las drogas, tratamos de contenerlos desde el lado del deporte, de la cultura también, le ponemos todas las ganas y el empeño para que busquen otra actividad que los contenga-sentencia Carballo con una seguridad que se hace sentir, nuevamente, a través de su mirada. A su lado, conversando con unos gurises, pero atento a la entrevista Sebastián asiente lo que dijo su par con una sonrisa que sella el compromiso implícito asumido en esa afirmación.

EL CAMINO ES COLECTIVO

Cerramos la entrevista, al menos la parte formal. Seba y Mariano se apuntan al centro de la plaza, algunos vecinos y vecinas se acercan con las reposeras, se acomodan debajo de la sombra de la arbolada y miran con entusiasmo los árboles nativos plantados por los pibes y pibas de la escuelita hace un par de días atrás. “La idea fue traerlos y plantarlos después de la práctica estando como grupo, queremos que se apropien del espacio, que lo cuiden por eso quisimos que sean parte de la plantada” nos comenta Sebastián señalandolos, nosotros a un costado.

No desaprovecho la oportunidad para preguntarle a Mariano algo clave que se nos había olvidado, cómo recibieron los vecinos y vecinas esta idea. “Hemos recibido apoyo, buena onda por parte de los vecinos, nos manifiestan la alegría que les genera el proyecto. Muchos negocios chicos del barrio siempre hacen un esfuerzo y nos aportan con algo, en ese sentido no quiero dejar de agradecer a la despensa “Las 3M” y a “Panaderia Los Hermanos” que nos complementan lo que nos acerca el municipio para poder darle la merienda a los chicos” cuenta entusiasmado Mariano.

Mientras reparte conos por el terreno y ordena a los y las protagonistas para la práctica nos siguen pasando data, “acá juegan chicos y chicas de 5 a 19 años que vienen de lunes a viernes, según la categoría, y los fines de semana tenemos casi siempre algún partido, ahora participamos de la LIGA AMISTAD, que impulsa la Secretaría de Desarrollo Social desde el municipio y la idea es que los gurises y gurisas de distintos barrios puedan jugar, compartir una merienda, una fiesta y se fomente la solidaridad entre distintas zonas de la ciudad. Como te decía, también tratamos de tejer conexiones fuera del barrio, tenemos la peluquería social donde Cristopher Coitiño se acerca y por un precio bajísimo atiende a los chicos de la escuelita. Para dejarlo claro, la construcción que hacemos es siempre colectiva, sabemos que de otra forma no se puede avanzar”.

Nos vamos despidiendo, en la plaza ya terminó el entrenamiento, es hora de la merienda. Mariano, Sebastián y muchos vecinos y vecinas se quedan en su barrio con sus proyectos al hombro. Nos queda por decir que lo popular es barrio, es lucha, es pertenencia de los barrios y no podemos seguir permitiendo que se malgaste su significado. Entendemos que faltan cronicas de personas que no se olviden de donde jugaron su primer picado, su primera mancha, la escondida.

A nosotros, por lo pronto nos recuerda para qué y quienes escribimos. Los momentos históricos nos ponen en algún lugar, está en nosotros elegirnos de qué lado jugar. Aunque el título y la nota no tenga sensacionalismo para que venda, nosotros queríamos contarla.

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